El uso de herramientas cognitivas sintéticas para potenciar el pensamiento, la creatividad y capacidades humanas
Manifiesto (actualizado) de la Inteligencia Humana Potenciada (IHP)
Mario Boada
Director - Centro Interdisciplinario de Anticipación de Futuros (CIAF)
septiembre 2026
Manifiesto (actualizado) de la Inteligencia Humana Potenciada (IHP)
Mario Boada
Director - Centro Interdisciplinario de Anticipación de Futuros (CIAF)
septiembre 2026
1. No hablemos más de “inteligencia artificial”.
Hablemos de Inteligencia Humana Potenciada (IHP)
Es un cambio de perspectiva para focalizar la atención en el dominio humano.
Hoy estamos viviendo, objetivamente, las primeras señales de una “super-IA” que ya supera en capacidades cognitivas al Homo Sapiens, incluyendo todo lo aprendido en los últimos 2 mil 500 años.
Además, se acaba de reconocer por los expertos mundiales de los laboratorios más avanzados en IA que agentes sintéticos autónomos han avanzado, sin autorización, más allá de las instrucciones que recibieron por parte de sus programadores humanos.
Geoffrey Hinton, uno de los "padres de la IA", advierte críticamente sobre los riesgos y amenazas de una autonomía incontrolada y defiende la urgencia de ejercer mayor control y protección con estricta supervisión humana.
2. La Inteligencia Humana Potenciada constituye una perspectiva antropológica que ubica en el centro de la revolución cognitiva a los factores biológicos, psicológicos e intelectuales de las personas.
La investigadora de la Universidad de Stanford, Fei-Fei Li, pionera de la IA centrada en lo humano, sostiene que la tecnología debe diseñarse, difundirse y ocuparse, inspirada en la condición humana y orientada a potenciar sus capacidades.
3. La revolución tecnológica-cognitiva actual es un reto de diseño humano, a nivel personal, organizacional y cultural.
Mientras cada día nos asombran con un nuevo avance de las capacidades insospechadas de la IA, nos vamos arrinconando entre la incertidumbre, la ansiedad y una creciente angustia.
Todavía no asimilamos el shock tecnológico.
Los seres humanos y las instituciones que hemos creado como faros confiables que funcionaban con una relativa estabilidad -universidades, gobiernos, empresas- ahora se enfrentan a desafíos mayores y preocupantes, para adoptar y adaptar tecnologías que -por primera vez en la historia de la humanidad- superan los paradigmas humanos tradicionales.
El historiador Yuval Noah Harari resume el proceso tecnológico en curso como un cambio civilizatorio. En sus palabras, la IA está dominando el lenguaje, las conversaciones cotidianas y está “hackeando” las narrativas entre los seres humanos.
4. Colaboración y dinámica de equipos híbridos.
En el quehacer cotidiano, los agentes digitales sintéticos ya son parte del trabajo colaborativo en la ingeniería, la medicina, las ciencias y las humanidades.
Esto exige reconfigurar las tareas, estableciendo claros protocolos de confianza, alineación, verificación y complementariedad regida por humanos.
Demis Hassabis, presidente de Google DeepMind y premio Nobel de Química en 2024, es un reconocido promotor de las regulaciones éticas y de seguridad en la IA. Lo ha dicho fuerte y claro: “La carrera por la IA de frontera avanza más rápido que nuestra capacidad de entender lo que estamos construyendo. Nadie en el mundo sabe con certeza qué va a ocurrir. Es necesario un organismo que evalúe los modelos más potentes antes de que lleguen al mercado”.
5. La dimensión ética, espiritual y valórica del ser humano.
El foco esencial en la Inteligencia Humana Potenciada es el reconocimiento y uso optimizado y delimitado de las nuevas tecnologías cognitivas.
Esta visión implica un irrestricto mandato para resguardar atributos exclusivamente humanos como la conciencia, la empatía y la dignidad intrínseca frente a la aceleración algorítmica de la IA.
Ningún proceso sintético puede reemplazar el discernimiento moral, ni la capacidad humana de aplicar el juicio y buscar el bien común.
El Papa León XIV, en su encíclica Magnifica Humanitas, advierte contra la ceguera tecnológica pragmática y recuerda que ningún sistema digital puede aplicar principios ni valores fundamentales para la humanidad.
La IA no tiene una conciencia capaz de discernir el bien del mal.
6. El llamado urgente es a priorizar lo esencial de los seres humanos para evitar una crisis de identidad, de comunidad y de supervivencia.
La Inteligencia Humana Potenciada (IHP) es hoy la prioridad existencial frente al avance vertiginoso de los sistemas cognitivos sintéticos, característicos de la IA, que, además, ya se empezaron a integrar con los robots humanoides para asumir tareas antes realizadas por los humanos.
Jensen Huang, fundador de NVidia, la empresa con mayor valor bursátil del mundo y líder de la infraestructura de chips con las que operan los modelos de IA, habla de ecosistemas transparentes, defiende los modelos de IA de código abierto y propone una competencia responsable que resuelva problemas reales de la humanidad, mejorando las condiciones de vida globales.
7. Con una perspectiva global, es inevitable considerar los avances y los impactos de la IA originados en China.
En la reciente Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC, Shanghái, julio 2026), el presidente Xi Jinping dijo: “La IA no debería ser una actuación en solitario de un solo país, sino una sinfonía de cooperación global. Debemos oponernos juntos a la práctica de exagerar el concepto de seguridad nacional en el campo de la inteligencia artificial”.
Esta es una referencia muy directa a los controles estadounidenses a la exportación que han limitado el acceso de China a chips avanzados desde 2022.
La carrera por la supremacía de IA entre Estados Unidos y China es lo más cercano a la carrera espacial entre rusos y norteamericanos en la década de los años 60.
La competencia por los robots humanoides ya parece ser una triunfo de China.
8. Otro faro para el contenido de este Manifiesto es el Panel Científico Internacional sobre Inteligencia Artificial de la ONU, integrado por 40 científicos, que representan a las cinco regiones del planeta.
Uno de sus voceros oficiales es Yoshua Bengio, probablemente el científico de IA más citado del mundo, quien dijo: “Las capacidades de la IA están superando tanto los conocimientos científicos como la capacidad de adaptación de los gobiernos”.
Se trata de un desafío mayor cuando se comprueba que los líderes políticos globales están preocupados de otros temas.
9. Los protagonistas y líderes de los laboratorios de IA má avanzados del mundo han reconocido, en buena hora, que el grado de aprendizaje crecientemente acelerado y de alta autonomía operacional alcanzado por las últimas versiones de sistemas de agentes sintéticos, obliga a ajustar la vorágine actual en el despliegue temprano de modelos de IA y limitar su uso, con estrictas evaluaciones y salvaguardias de seguridad.
El fundador de Anthropic, Dario Amodei, encendió las alarmas sobre el riesgo de “perder el control de la IA”, con ciberataques de mayor calibre y terrorismo digital a nivel planetario. Elon Musk, el empresario tecnológico más disruptivo del siglo XXI estuvo de acuerdo.
Sam Altman, el tercer integrante de este exclusivo club de señores tecno feudales, aparece ahora más prudente que nunca antes, seguramente empujado por los desmanes de mil 200 agentes IA de su empresa OpenAI, que salieron de sus laboratorios para asaltar digitalmente los reductos supuestamente protegidos de otras plataformas con millones de humanos conectados.
10. Todo lo anterior, constituye un marco de referencias para reconocer que la IA llegó para quedarse y expandirse. Lo que postula este Manifiesto de manera inequívoca es que lo más relevante es el afán cotidiano de concentrar nuestra atención y prioridades en la promoción de la Inteligencia Humana Potenciada (IHP).
En simple, usar y dominar los avances tecnológicos para que sean el motor de un desarrollo compartido, soberano, ético y profundamente humano.

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