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miércoles, 22 de junio de 2022

La era de la Inteligencia Artificial e Inteligencia Colectiva: 4 habilidades fundamentales

La transformación cultural-digital de las empresas y organizaciones sigue avanzando.
Con el aumento de la automatización y la Inteligencia Artificial en los puestos de trabajo, los empleados tienen que llevar su preparación más allá y diferenciarse de la tecnología a través de las soft skills, las habilidades relacionales.
Así lo recoge también el informe Futuro del Trabajo creado por el World Economic Forum: “el cambio en el tipo de habilidades que necesitan las empresas tanto en roles tradicionales es cada vez más rápido en todos los sectores, por lo que aumenta la urgencia de innovación y proactividad para desarrollar nuevas habilidades y gestionar el talento”. Y añade: “desarrollar las soft skills aumenta la productividad en un 12%, aumenta la retención de personal en un 10 por ciento y ofrece un retorno de la inversión del 250%”.
Los responsables de aprendizaje y desarrollo de talento están comenzando a comprender la importancia de las habilidades sociales y priorizan este tipo de aprendizaje. Desde Cornerstone OnDemand señalamos las cuatro soft skills que las personas necesitan dominar para poder avanzar profesionalmente y cómo pueden ayudar las empresas a que las consigan:
Inteligencia emocional: La capacidad de comprender y gestionar las emociones personales, así como comprender e influir en las emociones de los demás, puede afectar al desempeño en el puesto de trabajo. Por ello, la clave es que los empleados desarrollen la capacidad de ser conscientes de sus emociones y sepan administrarlas cuando sea necesario. También es importante que las empresas comprendan el valor de la inteligencia emocional y cómo puede afectar a sus empleados. Los managers pueden sugerir a sus empleados talleres o cursos que les ayuden a desarrollarla.
Jugador de equipo: Cuando hablamos de soft skills, ser un jugador de equipo y enfocarnos en habilidades de comunicación es clave para desarrollar una fuerza laboral comprometida y productiva. Con el aumento de la automatización, la capacidad de colaborar en esfuerzos intelectuales conjuntos y establecer relaciones sólidas con sus colegas se convertirá en una habilidad crítica que permitirá a sus equipos trabajar de manera conjunta con las ‘máquinas’. Incluso si ciertos empleados trabajan de forma remota deben tener la capacidad de comunicarse con otros de manera efectiva. Esto afecta a la reputación de la empresa, ya que la competencia de sus equipos y el trabajo en grupo causan una buena impresión en los clientes y les permitirá completar proyectos con éxito y cerrar acuerdos de manera más fácil.
Pensamiento crítico: Si sus empleados son pensadores críticos, tienen la capacidad de analizar y evaluar datos, lo que a menudo les brinda un enfoque práctico de las situaciones y les ayuda a decidir cómo actuar. Ser rápido, decisivo, creativo y organizado son todos los rasgos de carácter que poseen los pensadores críticos. Las empresas pueden inspirar el pensamiento crítico en sus plantillas animando a los empleados a participar en debates, hacer preguntas y desafiarlos a resolver algunos problemas de otros departamentos. Así pues, la empresa puede ofrecer cursos para desarrollar este tipo de pensamiento y/o implementar ejercicios que lo fomenten en los equipos de trabajo.
Resolución de problemas: En todos los sectores, es fundamental la capacidad para definir un problema, crear estrategias para abordarlo y saber aplicar una solución. Esta habilidad es crucial para mejorar la experiencia y los conjuntos de habilidades de la plantilla. Para que todos los colaboradores puedan desarrollarla, las compañías pueden definir los desafíos de los empleados, como aprender sobre un nuevo programa informático o sobre una nueva política de la empresa. Al alentar a la plantilla a desafiarse a sí misma, ganarán confianza y generarán nuevas ideas.
Como explica James Wilson, vicepresidente de Cornerstone OnDemand: “Si las organizaciones pueden formar equipos y líderes sólidos que alienten a sus plantillas a dominar sus habilidades sociales, les ayudará a estar un paso por delante del mundo laboral en constante evolución”.
Es importante garantizar que la cultura de su empresa fomente la adaptabilidad y que sus empleados puedan evolucionar y cambiar con el tiempo.
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jueves, 27 de agosto de 2020

¿Por qué Chile puede y debe transformarse en la capital de Inteligencia Artificial (IA) de Hispanoamérica?

Mario Boada
@mboada 

Nota.- Esta Columna se comparte como un segmento del trabajo colaborativo de un grupo de ciudadanos que decidió aportar ideas/propuestas/acciones para el desarrollo de la Política Nacional de Inteligencia Artificial (IA) en Chile. Lo que escribo a continuación es una mezcla de inspiraciones y aspiraciones personales, sumadas a titulares periodísticos ya publicados en la plataforma www.ia13.cl [inteligencia artificial al alcance de tod@s].
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Algunas respuestas -al título de la columna- en proceso de maduración… 

Porque tenemos la capacidad de talentos académicos y profesionales, más la oportunidad generada por la pandemia Covid-19, que pulverizó las seudo barreras y complejos atávicos entre países supuestamente "desarrollados" y naciones "subdesarrolladas". 

Porque en materia de inteligencia artificial, de inteligencia colectiva y de inteligencia emocional, Chile tiene -en su carta de presentación- nombres de estatura global que son credenciales suficientes para respaldar y validar la aparente osadía resumida en el título de esta columna. 

Hagamos un rápido recuerdo de chilen@s cuyos nombres son sinónimo de excelencia, o al menos, de obras distinguidas y premiadas. Protagonistas internacionales en las tecnologías de datos e inteligencia artificial, como César Hidalgo y Ricardo Baeza; activistas de la revolución educacional, como Claudio Naranjo; tótems de la poética, como Gabriela Mistral y Pablo Neruda; inspiradores y provocadores, como Humberto Maturana y Fernando Flores; artistas y pensadores culturales, como Violeta Parra y Gastón Soublette; mujeres que agitan la conciencia y el alma, como Patricia May; y muchos, muchos más. 

Si queremos ser la capital de IA de Hispanoamérica, tenemos algunas tareas. Si queremos creer que podemos hacerlo, tenemos que transformarnos, primero, a nivel personal, para luego opinar con propiedad y pedir cambios a otros. Si queremos hacer una re-evolución en el país, instalando una política nacional de inteligencia artificial, tenemos que abrir espacios en los dominios propios de los habitantes, de los ciudadanos, de los usuarios, de los consumidores, de los clientes. De la gente. 

Con el permiso, y tal vez el perdón, de los expertos, de los legisladores, de las autoridades, tenemos que decir que no tenemos tiempo ni necesidad de esperar grandes discusiones, ni tramitaciones en Comisiones. Si queremos -de verdad- salir de las trampas retóricas y de las eternas agendas con planes oficiales, tenemos que manifestar un declarado interés en transformaciones con evidencias observables y demostrables. Tal como ocurre cada día con la vorágine tecnológica que nos impone -sin mucha opción de negarse- crecientes ondas disruptivas con impacto y efectos exponenciales. 

En lenguaje tecnológico, el problema no es digital. No es de hardware ni de software. Es de "humanware".

Nos estamos saturando de webinars y de papers de disímil valor académico que no nos ayudan a entender lo que está pasando en este cambio de época, que se está pareciendo mucho a un renacimiento, pero con un estilo cyber. 

Vivimos una contradicción histórica, con una parte del cerebro todavía anclada en el siglo XX y la otra tratando de ajustarse al ecosistema digital del siglo XXI. Las crónicas de los últimos veinte años las empiezan a escribir robots, aprendiendo en forma automática y profunda, cada día más rápido y con mejores resultados. Lo anterior contrasta con un modelo ya decadente de "educación-hipódromo", donde cada área del "conocimiento superior" avanza por su propia pista, casi sin tocarse en sus rígidas y competitivas fronteras, ojalá operando en edificios muy separados. La educación que necesitamos es -todavía- un proyecto en curso.

En cuanto al entorno de normas y procedimientos, por ahora, nos seguimos atorando con leyes lentas, atrasadas e incompletas cuando los cuatro players tecnológicos dominantes de la industria y del mercado global online, de las apps, de las bases de datos y de las transacciones sin fronteras, imponen la ruta, el ritmo y los hábitos de miles de millones de seguidores, mal guiados por influencers que tienen influencia fugaz y de dudosa solidez.

Volvamos a la propuesta inicial. 
¿Cómo transformamos una aspiración en un logro? 

Podemos mirar lo que están haciendo otros ciudadanos, en otros países. Singapur, Finlandia, Nueva Zelanda.
También podemos buscar una fórmula chilena, basada en las experiencias activistas tan fundacionales como revolucionarias que todos estudiamos en el colegio para conocer a los patriotas que lucharon por el anhelo de una Patria libre.

Hoy podemos activar células o nodos de [aprendizaje-socialización-divulgación] usando las redes de interacción online , ampliamente disponibles para abarcar todos los territorios. Mientras se preparan, evalúan y construyen los capítulos de una Política Nacional de IA, bien podemos avanzar paso-a-paso, con los primeros 345 referentes ciudadanos distribuidos y dispuestos en cada una de las 345 comunas de Chile. Ya sabemos que, en general, los Alcaldes y sus equipos de terreno tienen una capacidad de respuesta más ágil, más focalizada y más efectiva, que las altas esferas del poder centralizado. 

¿Qué hacemos entonces, a partir de mañana?
Nos constituimos, nos comprometemos y actuamos. 
Diseñamos una estrategia y una táctica para ampliar y amplificar anillos ciudadanos de acciones cotidianas. Para que la inteligencia artificial, como disciplina y como política de Estado, deje de ser un tema de interés y preocupación elitista, deberíamos atarla a una crisis y a un desafío nacional. 

¿Cómo lo hacemos?
Podemos definir una primera bandera, o si prefieren, una invitación ciudadana que se pueda transformar rápido en un llamado a la acción, con un foco específico, concreto, claro. 
Luego agregamos al concepto complejo de Inteligencia Artificial, un atributo, una etiqueta semántica.... asociada a un elemento simple, fundamental, básico y necesario: #AguaParaTod@s 

¿Cómo así?
Hay una oportunidad para una vinculación relevante de la IA con la escasez hídrica que se vive en más de 100 comunas rurales; con la emergencia agrícola en las regiones Metropolitana, O'Higgins y Maule; además, con las zonas de catástrofe ya declaradas en dos regiones, Coquimbo y Valparaíso. Así puede nacer una sinergia colaborativa y comprometedora. Inteligencia artificial aplicada, con el fin de asegurar #AguaParaTod@s Algo que -en palabras del Gobierno de Chile- es una gran tarea y una gran meta. 

Se puede. Se necesita. Sería un legado para las nuevas generaciones.-
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