lunes, 28 de julio de 2014

Taller de conversación sinóptica - Magíster Ingeniería Industrial-UAI

Grupo
Nombre
Apellido
Expositor
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Buhos
Diego

Belmar

Ken Robinson

Daniel

Guerra

David Kelley

José Antonio

López

Melinda Gates and Bill Gates

Caballos
Alex

Falcon

Isabel Allende


Felipe

Fedele

Daphne Koller


Mario

Salinas

Andrew Stanton

Castores
Gabriela

Aguayo

Amy Cuddy


Gerardo
San Martín

Benjamin Zander


Armando

Villano

Paul Conneally
Delfines
Mayhro

Arancibia

Fahad Al-Attiya

Luis

Díaz

Barry Schwartz

Magaly

Guerrero

Joi Ito
Elefantes
Pamela

Campos

Michael Dickinson

Geraldinne

Monares

Julian Treasure

Efrén

Ravanal

Ruth Chang
Halcones
Sergio

Aldai

Dan Berkenstock

José Patricio

Monterrosa

Eric Berlow and Sean Gourley


Miguel Angel

Moreno

John Legend
Osos
Francisco

Cano

Marla Spivak

Lautaro

Contreras

Joan Halifax

Irene

Inchausti

Louie Schwartzberg
Panteras
Sabrina

Bustamante

Charles Leadbeater

Natalia

Gatica
Stephen Burt

Susana

Morales

Bran Ferren

Pulpos
Gabriel

Quintas

Yann Dall'Aglio
Amor, lo estás haciendo mal                                                 

Richard

Silva
Luke Syson


Ernesto
Solís
Philip Evans
Suricatas
Víctor Hugo

Contreras

Larry Smith

Jorge

Díaz

Colin Camerer

Daniel

Fuentes

Jinsop Lee

Jaime

Vera
Clay Shirky

martes, 22 de julio de 2014

domingo, 22 de junio de 2014

Uber y la imparable economía colaborativa...compartir en vez de poseer.

El consumo colaborativo es una respuesta a la inequidad y la ineficiencia del mundo.
El 40% de los alimentos del planeta se desperdicia; los coches particulares pasan el 95% de su tiempo parados; en Estados Unidos hay 80 millones de taladradoras cuyos dueños solo las usan 13 minutos de media, y un motorista inglés malgasta 2.549 horas de su vida circulando por las calles en busca de aparcamiento. ¿Podemos consentir ese desperdicio? ¿Hacen falta tantos coches?
El País.com 

sábado, 7 de junio de 2014

¿Clase universitaria tradicional? Profesores hablan y hablan x una hora y media. Los alumnos, muy atentos, en sus smartphones y tablets.

Propongo reemplazar la clase tradicional (formato auditorio sigloXX) por sesiones interactivas (formato conversatorio siglo XXI).
1. Incorporar lasTICs -de verdad- a la experiencia de aprendizaje. 
2. Limitar las charlas a 20minutos.
3. Dejar mínimo el 66% del tiempo para Q&A
4. No hacer trabajos individuales.
5. Publicar online y compartir el contenido aprehendido (con h).

(La foto es del año 1997, con computadores de última generación para la época, cuando hicimos los primeros talleres interactivos para formar periodistas con habilidades digitales, en la Universidad Andrés Bello, en Santiago.)
Han pasado más de 15 años, y la educación -con su eterna resistencia a los cambios- sigue anclada en formatos que provienen de los conventos del siglo XVIII, con sus asientos bien ordenados y alineados, con orientación hacia el púlpito.

sábado, 31 de mayo de 2014

Los celulares | Hola Soy German



En el mundo hay más de 5 mil millones de celulares.
Efectivamente, la batería de los celulares de los años '90 duraba mucho más que la batería de los actuales smartphones.
En nuestra convers@cción de hoy proponemos a los fabricantes de smartphones, satisfacer las necesidades básicas y hacer, primero, dispositivos para hablar por teléfono, segundo, para enviar mensajes y tercero, para tomar fotos o grabar videos. Por supuesto, con un buen explorador de sitios web, basta y sobra.
No es necesario, para el ciudadano normal y usuario promedio, pagar más por tener pantallas curvas  o meterse a bucear con el celular en el bolsillo.
Simple is better.

sábado, 5 de abril de 2014

https://docs.google.com/spreadsheet/pub?key=0As2643LM7b0PdFJWRUJOakd0UDd0eEFUX0V0VmVlaWc&single=true&gid=0&output=html

sábado, 22 de marzo de 2014

sábado, 8 de marzo de 2014

Política, comunicaciones y educación. Vientos de cambios provocados por las nuevas tecnologías digitales interactivas.


Las siguientes disquisiciones y afirmaciones surgen a partir de las conversaciones sobre Política y Comunicaciones con el profesor Antonio Leal en su clase Fundamentos de la Comunicación Online, del Magíster en Comunicación Estratégica de la Universidad San Sebastián.

Lo dijo Marshall McLuhan hace casi medio siglo. Entramos al futuro mirando el pasado. O dicho de otro modo, nos aferramos a lo conocido para no arriesgarnos frente a la incertidumbre y los desafíos del cambio y de la transformación permanente. O, aún más claro, lo conocido nos acomoda; lo desconocido, nos desconcierta.

¿Cómo hacemos, entonces, para responder a las expectativas del mercado, a las demandas de los ciudadanos, a las presiones de los consumidores y, last but no least, a las inquietudes personales y profesionales?

Partamos por reconocer un punto de inflexión que nos ubica en las coordenadas de la actual revolución cultural y tecnológica del siglo XXI.

Asumamos, primero, algunos hechos sociales como referentes de validación empírica.

Vivimos en una sociedad más globalizada, más conectada y más transparente.
Vivimos en un entorno donde el recurso tangible y natural, como el agua, se hace escaso y caro, y un recurso intangible y  artificial, como los datos, se torna abundante y barato.
Vivimos en territorio híbridos que tienen límites geográficos pero que  no tienen fronteras de relaciones ni de interacciones.

Así llegamos a reconocernos como habitantes globales en una nuevo hábitat, descrito hace casi un siglo, pero que toma forma vivencial recién en la última década: la "Noósfera". Este concepto, que acuñara el físico matemático ruso Vladímir Vernadski, adquiere hoy un sentido mucho más completo y significativo que la denominación "ciberespacio", tan difundida en las dos primeras olas de la revolución digital, a partir de la década del 80 (computación personal) y de la década del 90, con la world wide web (www).

Si efectivamente estamos presenciando la conformación de una noósfera, con transformaciones locales y globales, que superan los impactos lineales y masivos que conocíamos y estudiábamos hasta ahora, tenemos que aprender a enfrentar dinámicas interactivas con efectos transversales e instantáneos.
Esta nueva sociedad líquida, hiper-conectada y potenciada por la expansión y aceleración del conocimiento, se manifiesta a través de presiones y cambios en las relaciones de organización política, en los modos y prácticas de información y de comunicación. Nos cambia el paradigma del siglo XX.

En educación, ya no bastan las propuestas ni herramientas 2.0 del llamado e-learning. Cada vez surgen más plataformas tecnológicas y modelos pedagógicos que permiten optimizar las metodologías del micro-aprendizaje (m-learning). El boom de la movilidad con los smartphones y tablets, asociado a la creciente disponibilidad de acceso permanente a la web, son factores de refuerzo positivo para esta tendencia.

En comunicaciones, ya no satisfacen las propuestas ni los servicios estructurados de los tradicionales medios masivos. La rigidez de la prensa escrita y la uni-direccionalidad de los medios audiovisuales provocan el abandono de audiencias que, lideradas por las nuevas generaciones, aspiran a nuevas ofertas de contenidos en formatos más flexibles, dinámicos y personalizados.

En política, ya no funcionan los códigos, ni las prácticas, ni los discursos de la sociedad de masas, caracterizados por la influencia de la televisión como medio dominante. Tampoco son suficientes los primeros intentos de abrir más espacios de participación, en modalidad 2.0, con apertura y atención a través de las redes sociales. Hay señales y demandas de cambios más estructurales, más profundos para ajustar la multi-direccionalidad de los mensajes y la multiplicidad de los canales a disposición de los nuevos, hiper-activos (y más complejos) ciudadanos-consumidores de hoy.

Así llegamos a esta nueva década que nos enfrenta a un paradigma emergente 3.0 para el cual no estamos preparados, y que altera los equilibrios de una institucionalidad -educacional, comunicacional y política- enraizada en un siglo ya desvancecido.

El cambio es ahora permanente y la movilidad es ahora la nueva estabilidad personal y social.