sábado, 9 de febrero de 2019

Ingeniería del conocimiento para potenciar la inteligencia colectiva

En la conversaciones presenciales y online que se generan a partir del Taller de Habilidades Relacionales que dicto cada año en el Magíster de Ingeniería Industrial de la Universidad Adolfo Ibáñez, en Santiago-Chile, son recurrentes las menciones al denominado "Humanware".






El humanware es el componente humanista (el factor humano) que completa la triada con el hardware y el software, en el entorno de las tecnologías de información y comunicaciones (TIC).

Ahora, en el contexto de la nueva revolución industrial 4.0 potenciada por la inteligencia artificial, es importante consignar la vinculación y relevancia de la Ingeniería del Conocimiento. Esta disciplina tiene su foco en el diseño y desarrollo de Sistemas Expertos, con el objetivo de extraer y representar aprendizajes humanos en un determinado dominio y procesarlo con apoyo de sistemas informáticos que emulan las capacidades humanas para tomar decisiones.

(Al respecto los seres humanos tenemos que partir aprendiendo algunas prácticas de referentes del mundo animal, como las abejas y las hormigas).

La Ingeniería del Conocimiento, que se apoya en metodologías instruccionales, en las ciencias de la computación y en las tecnologías de la información, es fundamental para la tarea -cada vez más necesaria- de potenciar la inteligencia colectiva, entendida como la suma de decisiones colaborativas y consensuadas.
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sábado, 2 de febrero de 2019

La era de la Inteligencia Artificial e Inteligencia Colectiva: 4 habilidades fundamentales

La transformación digital-cultural de las empresas y organizaciones sigue avanzando.
Con el aumento de la automatización y la Inteligencia Artificial en los puestos de trabajo, los empleados tienen que llevar su preparación más allá y diferenciarse de la tecnología a través de las soft skills.
Así lo recoge también el informe Futuro del Trabajo creado por el World Economic Forum: “el cambio en el tipo de habilidades que necesitan las empresas tanto en roles tradicionales es cada vez más rápido en todos los sectores, por lo que aumenta la urgencia de innovación y proactividad para desarrollar nuevas habilidades y gestionar el talento”. Y añade: “desarrollar las soft skills aumenta la productividad en un 12%, aumenta la retención de personal en un 10 por ciento y ofrece un retorno de la inversión del 250%”.
Los responsables de aprendizaje y desarrollo de talento están comenzando a comprender la importancia de las habilidades sociales y priorizan este tipo de aprendizaje. Desde Cornerstone OnDemand señalamos las cuatro soft skills que las personas necesitan dominar para poder avanzar profesionalmente y cómo pueden ayudar las empresas a que las consigan:
Inteligencia emocional: La capacidad de comprender y gestionar las emociones personales, así como comprender e influir en las emociones de los demás, puede afectar al desempeño en el puesto de trabajo. Por ello, la clave es que los empleados desarrollen la capacidad de ser conscientes de sus emociones y sepan administrarlas cuando sea necesario. También es importante que las empresas comprendan el valor de la inteligencia emocional y cómo puede afectar a sus empleados. Los managers pueden sugerir a sus empleados talleres o cursos que les ayuden a desarrollarla.
Jugador de equipo: Cuando hablamos de soft skills, ser un jugador de equipo y enfocarnos en habilidades de comunicación es clave para desarrollar una fuerza laboral comprometida y productiva. Con el aumento de la automatización, la capacidad de colaborar en esfuerzos intelectuales conjuntos y establecer relaciones sólidas con sus colegas se convertirá en una habilidad crítica que permitirá a sus equipos trabajar de manera conjunta con las ‘máquinas’. Incluso si ciertos empleados trabajan de forma remota deben tener la capacidad de comunicarse con otros de manera efectiva. Esto afecta a la reputación de la empresa, ya que la competencia de sus equipos y el trabajo en grupo causan una buena impresión en los clientes y les permitirá completar proyectos con éxito y cerrar acuerdos de manera más fácil.
Pensamiento crítico: Si sus empleados son pensadores críticos, tienen la capacidad de analizar y evaluar datos, lo que a menudo les brinda un enfoque práctico de las situaciones y les ayuda a decidir cómo actuar. Ser rápido, decisivo, creativo y organizado son todos los rasgos de carácter que poseen los pensadores críticos. Las empresas pueden inspirar el pensamiento crítico en sus plantillas animando a los empleados a participar en debates, hacer preguntas y desafiarlos a resolver algunos problemas de otros departamentos. Así pues, la empresa puede ofrecer cursos para desarrollar este tipo de pensamiento y/o implementar ejercicios que lo fomenten en los equipos de trabajo.
Resolución de problemas: En todos los sectores, es fundamental la capacidad para definir un problema, crear estrategias para abordarlo y saber aplicar una solución. Esta habilidad es crucial para mejorar la experiencia y los conjuntos de habilidades de la plantilla. Para que todos los colaboradores puedan desarrollarla, las compañías pueden definir los desafíos de los empleados, como aprender sobre un nuevo programa informático o sobre una nueva política de la empresa. Al alentar a la plantilla a desafiarse a sí misma, ganarán confianza y generarán nuevas ideas.
Como explica James Wilson, vicepresidente de Cornerstone OnDemand: “Si las organizaciones pueden formar equipos y líderes sólidos que alienten a sus plantillas a dominar sus habilidades sociales, les ayudará a estar un paso por delante del mundo laboral en constante evolución”.
Es importante garantizar que la cultura de su empresa fomente la adaptabilidad y que sus empleados puedan evolucionar y cambiar con el tiempo.
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