La palabra que mejor resume lo que está ocurriendo hoy en el mundo es: transformación.
La transformación es global, acelerada, cada vez más intensa y está afectando a las personas, las familias, las empresas, las universidades, los países. Todo.
¿Cómo hacemos para transformarnos?
Lo primero es dedicar unos pocos minutos para una reflexión básica.
Ya no estamos en el siglo XX.
Cuesta asumir que casi todas nuestras prácticas cotidianas (producir, aprender, gobernar, etc.) siguen los mismos patrones repetidos por décadas y décadas, que funcionaron relativamente bien, hasta que apareció de repente la inteligencia artificial, disponible en nuestros smartphones.
Estamos en el año 26 del siglo XXI.
Este nuevo siglo, por supuesto, es distinto al anterior.
Y aquí empiezan las contradicciones, las incertidumbres y las ansiedades.
La China que partió comunista con Mao Tse-Tung ¿es hoy capitalista?
Putin y la Rusia de hoy -crecientemente amenazada por los drones ucranianos- ¿van a seguir anclados en los recuerdos de la otrora potencia de la Unión Soviética?
Y aterrizando el tema de la transformación a Chile ¿seguimos pensando que vamos a crecer, como ocurrió hace veinte años, a más del 5%? Si seguimos como estamos, haciendo lo mismo, sin transformaciones? La respuesta es: No.
Busco todos los días en las noticias algunas señales de transformación-país.
Hay, de repente, un par de destellos de promesas (más bien buenas intenciones) que luego se diluyen en palabras de extensos discursos y propuestas.
De repente tengo dudas sobre nuestra capacidad como Homo Sapiens para superar incoherencias e inconsistencias, sin hablar de las debilidades éticas, que las mismsas noticias diarias sobre corrupción, de capitán a paje, nos saturan en los titulares. Y en la realidad.
Vamos viendo este mosaico de referencias, que oscilan entre dudas y evidencias, desde lo global hasta lo más local. A continuación, tres observaciones.
Según las cifras más difundidas, el porcentaje de cumplimiento global de la Agenda 2030 indica que solamente el 18% de las metas está en vías de cumplirse.
De las 169 metas de la Agenda 2030, 139 cuentan con datos suficientes para análisis:
- el 35% muestra progreso adecuado (18% en camino y 17% con avances moderados)
- el 48% presenta progresos insuficientes o estancamiento
- el 17% ha retrocedido desde 2015.
Avances notables incluyen:
- acceso a electricidad (92% global en 2023)
- digitalización (internet del 40% al 68% desde 2015)
- reducción de mortalidad infantil
Claro, persisten retrocesos en pobreza extrema, hambre y cambio climático.
Sabemos que en este mundo globalizado, un desastre en un país impacta rápidamente en otros. El desastre socio-político-económico en Venezuela generó ondas de alto impacto en Chile y en varios países de la región.
Una alerta evidente son las ideologías y las ambiciones que arrastran a seudo-políticos que caen en la tentación de convertirse en amos autoritarios y acomodar los principios de la democracia con justificaciones de mediocre racionalidad.
La conciencia de sana convivencia entre países no se garantiza con acuerdos en salones de organismos internacionales. ¿Se va a transformar la ONU?
2.- He revisado el interesante Informe sobre Desarrollo Humano en Chile (IDH 2024), titulado ¿Por qué nos cuesta cambiar?: conducir los cambios para un Desarrollo Humano Sostenible, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Este informe constituye una pieza fundamental para comprender la coyuntura sociopolítica chilena actual.
La tesis central del IDH 2024 es que la dificultad para realizar las transformaciones requeridas se debe a las insuficientes capacidades de la sociedad chilena para conducir y ejecutar cambios sociales.
Lo anterior se explica por una interacción de dos grandes factores relacionados:
b. La preeminencia de lógicas inhibidoras a nivel estructural y cultural, manifestadas en las instituciones, los discursos públicos y las subjetividades sociales.
El PNUD concluye que, para que el dinamismo de la sociedad chilena deje de ser frustrado por la rigidez de sus estructuras, es esencial transformar condiciones limitantes, como la desigualdad, mediante acciones política coordinadas y efectivas.
Las transformaciones necesarias para alcanzar un verdadero desarrollo sostenible, requieren liderazgos centrados en el diálogo político y en los consensos ciudadanos.
3.- Se ha generado una corriente de propuestas con mirada al futuro inmediato de Chile (2030) y a los sueños de más largo plazo (2050).
Participo con interés, disposición y compromiso, en una de esas iniciativas que me parece tiene grandes fortalezas y puede ser un motor de transformación:
Plataforma Chile con Todo
Su propósito es llevar a la acción las ideas, estudios y propuestas desarrollada durante más de 20 años por alrededor de 2 mil expertos en más de 100 áreas temáticas del Proyecto-País del Colegio de Ingenieros de Chile.
Hoy, en una nueva etapa de transformación de esta iniciativa-país, lo más importante es pasar de los diagnósticos a la acción.
De funcionar como "Think-tank" a modo "Do-tank".
Y así actuar como un puente entre el conocimiento estratégico y su implementación real de las propuestas en las 16 regiones e involucrando a las 346 comunas del país.
La idea-fuerza es transformar las conversaciones en acciones y articular capacidades, comunidades y voluntades para impulsar iniciativas concretas que contribuyan al desarrollo inclusivo, descentralizado y sostenible de Chile.
Post data.
Hay optimismo todavía.
Pensando en Chile, por primera vez tenemos a una mujer a cargo de la Contraloría General de la República, desde su creación en 1927.
Dorothy Aurora Pérez Gutiérrez está haciendo su pega.
Las investigaciones y denuncias de interminables corrupciones en el manejo de los bienes públicos, están dando señales de esperanza.
junio 2026

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